Los diarios normalmente son secretos, pero el mio no es un diario normal. Es todo vuestro.

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Un nuevo año.


Miro hacia atrás, 365 días atrás para ser más exactos. Y sinceramente, veo un año feliz. Porque sí, ha habido cosas malas, y muchas...Pero la balanza la han ganado las cosas felices.
Todo ha cambiado, incluso yo. Y todo ha cambiado porque han pasado muchas cosas este año. Me he cortado el pelo, y me lo he tintado de azul, de negro e incluso de rojo. He crecido 3.5 centímetros y ahora sé que el logaritmo en base 1O de 5O es igual a 1.69897OOO4336O185.
Me he enamorado, desenamorado y vuelto a enamorar de la persona correcta. Me he perdido en sus ojos 7O.OOO veces y he contado todos sus te quieros.


He tomado el sol junto a mis amigas, he saltado desde un peñasco enorme y me he reído de ellas, y con ellas. Ahora se muchas más canciones y al fin tengo el disco Abey Road.

He hecho muchos más amigos, y como no, también he hecho algunos enemigos. He aprobado y suspendido. Conozco a un sillón naranja que ha vivido demasiadas historias de amor. Irene, echa de menos a Daniel. Y unas gafas de sol que vieron bastantes estupideces andan perdidas en el cajón de un chico con los ojos verdes y la sonrisa bonita.

He bailado bajo la lluvia, comido chocolate con las manos, cantado a gritos, saltado en una discoteca... He estado de fiesta 5 días seguidos sin dormir y he ido a los conciertos de mis grupos favoritos. He llenado las medias de tomates y las costuras del vestido han saltado infinitas veces. He cantado hasta quedarme afónica, y me he callado en momentos en los que no debía guardar silencio. He sonreído cada vez que veía un nuevo seguidor, un nuevo comentario o una nueva visita.
Soy de las muchas personas que podrá decir que vio como España ganó un mundial. Y también de las que se emocionaron al ver como 33 mineros salían con vida de una mina derruida.

He derramado demasiadas lágrimas este año, porque como he dicho al principio, ha habido cosas malas...Pero esas lágrimas han sido contrarrestadas con sonrisas, porque me reí como nunca en carnaval, nació un nuevo corazoncito latiente en mi familia, aprobé todas las asignaturas, pasé uno de los mejores conciertos de mi vida gritando como nunca en primera fila, este verano ha sido inolvidable gracias a ellas, se celebraron las fiestas más vividas en mucho tiempo, en mi cumpleaños recibí el mejor de los regalos, le conocí a él, me enamoré, y me acurruqué bajo sus brazos en invierno.

Y ahora, solo me queda desearos una feliz navidad, porque espero que en vuestro año también se hayan derramado lágrimas, pero las sonrisas hayan vencido a las lágrimas. Y si no es así, no hay que derrumbarse, un pomelo con azúcar lo arregla todo. Y seguro que el año que viene será mucho mejor. Porque aun quedan 365 días para arreglar todo lo que hicistes mal en este año, pedir perdón a ese alguien a quien hicistes daño o darle las gracias a esa persona que hizo tanto por ti. Te quedan 365 días para decirle te quiero a esa persona que cada vez que pasa a tu lado hace que tiembles. 365 días para perderte por ahí con tus amigas, para comprarte los zapatos que siempre quisistes y nunca tuvistes. Te quedan 365 días para besarle y abrazarle todo lo que te faltó el año pasado.

Te quedan 365 días para seguir soñando. Abrir los ojos, dejar de soñar y hacer que tu sueño se cumpla.


-Gracias por este año tan inolvidable, os regalo la mayor de mis sonrisas.

-Y recuerda, pregúntame lo que quieras http://www.formspring.me/OliviaPLisle

viernes, 17 de diciembre de 2010

La más rara del mundo.


-Te quiero.
-¿Y si salimos a dar un paseo?
-¿Y si nos quedamos aquí acurrucados? -le digo mientras me abrazo más a él.
-Que chica más rara.
-¿Por qué?
-Por no querer salir un viernes por la tarde.
-Es que me gusta más mi plan. Tu, yo acurrucados en tu sofá. Me gusta.
-A mi me gustas tu -me levanta la cara y me besa en la mejilla.
-Hace dos segundos has dicho que era rara.
-Porque eres rara.
-Demuéstralo -me alejo de él y me siento cruzada de piernas mirándole.
-Te teñiste el pelo de azul. -dice entre risas
-¡Bah! ¡Esa no cuenta! ¡Era un juego! -le tiro un cojín.
-Vale vale. Te gustan los pomelos con azúcar.
-A mucha gente le gustan los pomelos con azúcar...
-Tienes escusa para todo.

Me vuelvo a abrazar a él. Que guapo era, con esos ojos tan claritos que hoy se asemejaban al gris, y esa sonrisa de niño bueno que me decía una y otra vez "bésame". Y claro, no podía decirle que no, asi que yo nunca paraba de besarle, cualquier ocasión era válida, cualquier escusa buena, hacía todo lo que podía para posar mis labios sobre los suyos. Besos fugaces, largos, de despedida, besos guarros, de amor, tímidos, de bienvenida, de odio, besos cortos y con sabor a cerezas, o con sabor a chocolate, besos de esquimal, de mariposa, besos por que sí y por que no. Cualquier beso, en cualquier momento y por cualquier razón, todos eran diferentes y a cada cual mejor.

Y entre beso y beso nos abrazabamos, nos queríamos, nos susurrabamos, nos hacíamos cosquillas, nos amabamos y nos sonreíamos... Entre beso y beso me daba tiempo a subir al cielo, coger un pedazo de estrella y bajarla a la tierra para regalársela. Me daba tiempo a cruzar el amazonas para traerle la flor más bonita o bajar a las profundidades del océano y volver a subir con la grabación del canto de sirena más precioso para entregárselo.

Porque en cada sonrisa, cada mirada, cada susurro, cada caricia, cada abrazo y cada cosquilla le mandaba todo mi amor. Y en cada regalo que le hacía había un pedazito de mí, un pedazito de mi corazón, porque mi corazón le pertenecía era suyo, solo suyo.

-Eres rara, porque me quieres -dijo entre beso y beso.
-Tienes razón.



-¡Gracias a esos 3O2 seguidores!
-Y hoy estoy muy muy feliz, y por eso este "cambio de look" espero que os guste (:

viernes, 10 de diciembre de 2010

Let's go! It's started!


Y después de un largo puente estudiando, hemos decidido irnos de fiesta esta noche. Si bueno, es viernes, y no pega mucho... ¿pero quién dice cuando empieza la fiesta? Nosotras. Por lo tanto, la fiesta empieza ahora.

Tenía a Sócrates en la cabeza, junto con la literatura Moderna y la Historia de Grecia y Roma. Y solamente me apetecía reírme y emborracharme. Bueno, emborracharme no, pero gritar, saltar y bailar como una loca sí.
De fondo, se oyen los gritos de The Rolling Stones en mi ordenador, y suena el timbre justo a tiempo. Ana y Sara.

A las cinco de la tarde de un diez de diciembre no hay nada mejor que coger las mallas a rayas y el jersey gris que me hizo la abuela, unos calcetines calidos y una fondue de chocolate en el centro de la habitación. No hay preocupaciones ni modales que guardar, asique nos tiramos al suelo con esos moños desechos típicos de un viernes.
-¿Qué tal el examen de historia?- dice Ana con la boca llena de chocolate.
-Bien, me he expandido- cojo una fresa.
-Ana, cariño, lo bueno de la fondue es mojar la fruta en el chocolate... no meter la mano en la fuente...-Sara la pasa una servilleta.
-Yo hago lo que quiera, y me gusta meter la mano en el chocolate - se echa a reír - está calentito...
-Toma anda - le paso mi fresa empapada.
-No no no, que yo solo quiero chocolate - me enseña la mano pringada y me la planta en la cara.

Nos miramos unas a otras y saco la lengua para intentar llevarmelo todo a la boca, pero es imposible... parece que una lluvia de chocolate a caido sobre mi cara. Se va a enterar. Cojo una fresa y se la tiro y mientras Sara se ríe tirada en el suelo y la pega con un cojín.
Mis cojines de colores, ya no son rosas, verdes y azules... ahora son marrones, y huelen a chocolate. Al igual que nuestras caras, las mallas, los jerseys, los moños y los calcetines... Parecemos muñecas de pascua.

-Justo en este momento tenía que entrar por esa puerta Mario- Sara señala la puerta mientras se rie.
-¿Por qué Mario? Podría entrar Max, o Chema.
-Es que, ellos ya están acostumbrados - dice Ana intentando colocarse el moño.
-Parece que llevas un nido en la cabeza- se rie Sara.
-Lo llevo, pero no se lo digas a nadie, es un secreto.

Después de colocarlo todo un poco, y terminar la fondue nos dimos una larga ducha y nos subimos a esos andamios que solemos llamar tacones. Nos pintamos la cara lo más parecido a un payaso y con unas sonrisas deslumbrantes salimos a la calle.
Hoy estamos solas, y tenemos hambre de mundo, hambre de risas, bailes, cañas, gritos, saltos. Hoy quiero que me saques a bailar hasta que salten las costuras del vestido y termine sólo con un cálido abrigo sobre mi cuerpo. Tengo ganas de que todas las fotos salgan borrosas. Porque quiero que me den las 6, 7 o las 8 de la madrugada, y vuelva a casa con el rimel corrido, y con dolor de tripa... (de tanto reírme, claro)

martes, 23 de noviembre de 2010

Perdernos en Nunca Jamás


Hoy es un día de esos de manta y peli. Llueve y hace frío, se oye el sonido del viento y sinceramente... me parece precioso. Es un día bonito, algo nublado, pero bonito.
Mañana no tengo clase, se van a una excursión y como estoy algo resfriada, mi madre me ha prohibido terminantemente perderme en medio de un bosque para ver lugares fantásticos...Nunca había odiado tanto un resfriado.


Mario viene a verme, desde que me resfrié no se ha apartado de mi en ningún momento. Aún corriendo el riesgo de contagiarse y morir por una mutación del resfriado, se ha quedado a mi lado... es como un superhéroe. Se que suena exagerado, pero nadie sabe lo que es capaz de hacer un resfriado enfadado dentro de un chico guapo.
-Tengo una sorpresa.
-Chocolate...
-Para estar resfriada, tienes el olfato demasiado bien -se echó a reír y me dio unas trufas, que por cierto, me encantan.
-No se por qué me traes esto...
-Porque hoy estas sentimental.
-¿Qué estoy cómo? -me empecé a reír mientras me tapaba la boca para que no se me salieran las trufas.
-Sentimental.
-Mentira... ¿de dónde sacas esas cosas?
-Tienes a Greenday de fondo, has cogido la manta roja, te has puesto los calcetines a rallas y no haces más que mirar por la ventana la forma en que la lluvia golpea el asfalto.

Maldita sea, me conocía demasiado bien en tan poco tiempo. Y tenía razón, hoy es uno de esos días en que escribes ñoñerias y fantaseas con cualquier cosa, uno de esos días en los que solo te apetece acurrucarte en la cama y escuchar greenday. Mirar por la ventana, ver que la lluvia que cae y comenzar a contar las gotas que salpican la ventana, una a una. Uno de esos días en los que te cuesta hablar, porque no sabes que decir, esos días en los que comes muuuucho más chocolate de lo normal y en los que ves películas de amor una detrás de otra, películas para llorar, sonreír, fantasear, películas en las que perderse...
-Idiota.
-Te quiero.
-Ven aquí anda, que voy a contagiarte un poco -y empecé a reír.

-Si me contagias tú, no me importa - se metió en la cama conmigo y nos acurrucamos bajo las mantas. Se estaba bien allí, escuchando el ritmo de su corazón...Bumbum, bumbum.
-Me gustan las arrugas que te salen junto a los ojos cuando sonríes.
-Pues entonces sonreiré mucho - y le besé.

-Tengo otra sorpresa.
Salimos de debajo de las mantas y se fue a la televisión. Y justo cuando pensaba que ya íbamos a ver una película de amor, para llorar y acurrucarnos, salió el título: "Peter Pan".
-Me encanta esta película, gracias por traerla.
-Quiero perderme contigo en Nunca Jamás, Oli.

lunes, 8 de noviembre de 2010

Cumpleaños feliz, muy feliz.


Sábado, comienza mi cumpleaños... y sinceramente, tiene pinta de ser el mejor cumpleaños de mi vida. Mesas esparcidas por un sótano olvidado, que creo que esta noche estará lleno de vida... globos y confeti por todas partes, una piñata enorme, cantidades excesivas de comida, bebida, risas, chistes, cosquillas, fotos, amor...cantidades excesivas de años.
Nada más y nada m
enos que 17, y pensareis que soy idiota, porque me queda mucha vida por delante.. pero hay tantos momentos que ya he perdido para siempre... Pero bueno, es mi cumpleaños, y Sara y Ana han estado toda la tarde en mi casa preparándolo todo y leyendome "el protocolo" que se resume en una frase: "Vive hoy, como si fuera el último de tus días"
Y ahora que me pongo a mirar la frase, creo que es algo que voy a aplicar a mi vida para todos y cada uno de los días que me quedan por vivir.

-Oh dios mio, me encanta el vestido que te has comprado.

-¿Si verdad? Me encapriché de él.. tenía que ser mío. A mi me gustan los volantitos del tuyo. - Ana llevaba un vestido de volantes color morado y el de Sara era con lunares azul marino sobre una tela blanca.
-Oliviaaaaaa, sal ya que queremos verte. Estamos hartas de auto-alabarnos.

-Voy voy, es que este estúpido pelo de aquí... - mi pelo era un desastre, espero que la gente se fijara más en el vestido.. era negro, me gusta el negro y lo simple. Así que era negro y simple.
-Estás preciosa, nunca había visto una pelirroja tan atractiva...-Ana comenzó a aplaudir.
-Tu eres mi rubia favorita - La hice una reverencia riéndome.
-Y a las castañas... que nos den.
-¡Besos! ¡A las castañas que os den muchos besos! - y nos tiramos encima de Sara riéndonos.
-Creo que va a ser el mejor cumpleaños de mi vida...
-De nuestras vidas... hasta que llegue el mio, claro, que lo superará todo- Sara me guiñó un ojo.
-El mio.. lo superará todo todo- y Ana nos sacó la lengua.- Por cierto, ¿le has dicho algo a Sergio?
-Pues.. claro, no iba a invitar a todos mis amigos y a él no..

-Ya, pero quizás se moleste. - Ana agachó la mirada, seguía siendo muy amiga de Sergio.
-Pues si se molesta que se aguante - Y Sara.. bueno, Sara era Sara.
-No seas burra. Además no creo que se moleste, aclaramos nuestras cosas. Le conté lo de Mario y quedamos como .. conocidos.
-Hablando de Mario... ¡pedazo de regalo!- Y Sara empezó a saltar por la habitación.

Sara no seas aguafiestas!
-Si no la voy a decir nada...- e hizo señal de echarse la cremallera en sus labios.

-Quiero que sea una sorpresa... pero realmente, con él me es suficiente. - Y me quedé embobaba, pensando en sus ojos, su pelo, su sonrisa, sus orejitas, sus palabras, sus mimos.. su todo. Le amaba de arriba a abajo, deditos de los pies incluidos.

Sara y Ana empezaron a
reírse al verme, y yo, al verlas a ellas, seguí riéndome...
Tres tontas en una habitación riéndose del amor. Ya os podéis imaginar la cara que se le quedó a Chema cuando entró y nos vio esparcidas por la cama riendo como nunca.

-No se por qué, imaginaba encontraros así...
-¡Idiota ! -Y Ana le tiró un zapato.
-Anda, vestiros... que vuestros príncipes os esperan abajo.
-Pues digales a los príncipes que se vayan, que nosotras queremos piratas. - Y Sara le tiró otro zapato.
-Piratas no, prícipes tampoco... ¡mosqueteros!. - Y todas seguimos riendo, mientras Chema bajaba la escalera para informarles a nuestros príncipes que diesen la media vuelta.

D
espués de esto, la noche continuó con normalidad, con muchas risas y otras tantas fotos. Y no fuimos como la tonta de Cenicienta, sonaron las 12 y seguimos allí, porque era cuando realmente empezaba la fiesta. Dieron las 3, las 4, las 5, y las 6.. Y después de que soplara las velas unas 20 veces, y el último invitado se marchara. Me quedé con mi mosquetero, abrazada a él en un rincón, susurrandole al oído lo mucho que le quería.

-Más te quiero yo. - y pasado un rato, se alejó de mi, me miró a los ojos y se echó a reír. - Con todo el ajetreo de la fiesta, incluso se me ha olvidado darte tu regalo.
-Estar contigo es el único regal
o que podría haber deseado, y lo tengo.
-Creo que este te gustará...-y se metió las manos en los bolsillos.
-Bueno, sorpréndeme.
-Estas navidades, no hagas planes. He estado hablando con tus padres y con los mios...

-¿Y bieeeeeen? - estaba nerviosa, muy nerviosa...¿que diantres me había regalado?

-Pues que después de decirles 245 la palabra "por favor".

-Si...
-He conseguido...

-¡Venga! - le pegué un empujón- dímelo ya.
-Nos vamos a Berlín.
-¡¡BERLIN!!

Y con un espasmos de éxtasis por la noticia, y el beso más largo en la historia de mis 17 años.. se terminó mi
cumpleaños. A las 6 y 18 minutos de la madrugada del Domingo 7 de Noviembre. Unos números que para algunos significan muy poco, y para otros, muy mucho.

martes, 26 de octubre de 2010

Imagina.


Y ahora coge aire. Cierra los ojos. E imagina. Imagina todo lo que siempre has querido.
Echo una ojeada a la habitación y veo lo que quería ver, veo su ropa esparcida junto a la mía. Me doy la vuelta y me encuentro con sus ojos, y con mis manos le cojo la cara y le guio hasta mis labios.
Nos fundimos en un beso, y ya no somos dos personas en una cama, ya somos una sola persona, un solo corazón que late al unísono.
-Te quiero.
-Yo más.

Es lo único que nos decimos, y es que no hace falta decir más... porque sus ojos lo dicen todo, junto con sus movimientos, sus caricias, sus besos. No dice nada, pero lo dice todo. Sé que me quiere, que estará siempre a mi lado y que me hará la persona más feliz del mundo. Y sé todo eso porque yo le quiero a él y porque estaría dispuesta a todo por él.

Nos reimos. Y seguimos riéndonos. Hablando sin saber muy bien de qué y por qué... hablando sin mover los labios para nada, hablando con la mirada.
-Prométeme que me llamarás mañana.
-No te lo prometo, es inútil. Te llamaré si o si.
Y tiene razón, me llamará. Siempre me llama. Aunque el día anterior haya llorado en su hombro, aunque le haya besado como si fuera la última vez, aunque nos hayamos peleado y haya pataleado como una niña pequeña... Él siempre me llama.

Cuando pierdes el tiempo en hablar por telefono y los minutos pasan a tal velocidad que no te das cuenta. Cuando las palabras no tienen el más mínimo sentido y crees que si alguien te escuchase pensaría que estás loca. Cuándo ninguno de los dos tiene ganas de despedirse del otro, de colgar el teléfono. Cuando después de que él haya colgado, compruebas que lo ha echo de verdad, que no sigue al otro lado del teléfono. Entonces, y solo entonces, estás perdida. O mejor dicho, estás enamorada, lo que en realidad es un poco lo mismo...

Ahora abre los ojos. Suelta todo el aire que habías cogido al principio. Y sonrie. Riéte de todo... Porque no has necesitado imaginar nada, porque todo esto es real... porque su ropa está esparcida por tu habitación y mañana te llamará.


sábado, 16 de octubre de 2010

Cojines de colores.

-Cojines de colores.
-¿Qué?
Ana sacó esa sonrisa de tonta (cuándo digo tonta, digo enamorada) y volvió a repetirlo.
-Me gustan los cojines de
colores.
-¿Y se puede saber por qué? -empecé a hacerla cosquillas.
-No -dijo mientras se reía.
Ana llevaba una semana entera durmiendo en mi casa. Y aunque ya estábamos muy unidas, esto nos unió más. Bueno, en realidad creo que a quién más unió fue a Chema con Ana. Eso de que Chema fuera mi vecino era una ventaja para ella, y seguro que si hago un par de cálculos descubro que ha estado más en su casa que en la mía.
-Venga cuéntamelo -puse carita de pena-porfi porfi porfi porfi porfi
-Vaaaaaaaaaaale.
La di un beso en la mejilla, cogió aire, y comenzó a contar:

Cojines de
colores, olor a palomitas, un colchón en el suelo, una película bonita, y Chema. ¿Los cojines? verdes, azules y blancos. ¿Las palomitas? con mantequilla y sal, está claro. ¿El colchón? le gustaba dormir cerca del suelo, decía que así la caída siempre sería menos dolorosa. ¿La película? Tres metros sobre el cielo. ¿Y Chema? sonriendo al lado de Ana, cogiéndola la mano y besándola, siempre besándola.
-¿No te parece precioso? Le ha conseguido un castillo y ella es su princesa. -siempre tan romántica.
-¿También quieres tu un castillo? -la miraba a los ojos, fijamente y con ternura.
-A mi no me hacen falta esas cosas -y ella se reía, como siempre.
Comían palomitas, con sal, la suficiente. Y seguían atentos a la película. Entonces Ana paró la película y se quedó un momento pensativa antes de hablar:

-¿Tu ahora mismo eres tan feliz como para tocar el cielo con un dedo?
-Ana, ¿me has hecho esta pregunta porque quieres que responda lo mismo que el tío de la película? -se echó a reír.
-Hombre, no estaría mal, quedaría bastante romántico ¿sabes? - y ella se hizo la enfadada, como hacía a menudo.
-Venga no seas tonta -le acarició la mejilla- yo si quieres te lo digo eh..
-Bah, ya no tiene magia.
-¡Ah! ¿antes si? - se rió aun más - pero si íbamos a reproducir una escena de la película.
-Pero sería bonito...
-Ana cariño, tu y yo, a tres metros sobre el cielo, bajo tierra, a través del mar. A tres metros sobre el agua o entre las nubes... Pero siempre tu y yo.

Ana se le quedó mirando y mientras una lágrima se escapaba por su ojo derecho, le besó. Besos salados con sabor a palomitas. Patadas de cariño que tiraron los
cojines al suelo. Y junto a los cojines, sus pantalones y sus camisetas. Y sobre el colchón Chema y Ana abrazándose, besándose, y queriéndose, subiendo y bajando. Sudando amor por todos los poros de su piel.

Y en la televisión, una pintura emborronada sobre un puente "Tu y yo, a tres metros sobre el cielo".

-Oh, dios, mio, Ana. -me quedé mirándola fijamente a la cara.
-¿Qué? -se echó a reír.
-Regálame a Chema.
-Nunca.

viernes, 15 de octubre de 2010

Leedlo por favor, es importante.

Voy a resumirlo mucho ¿de acuerdo?.
Me han borrado mi tuenti, "El diario de Ojazos" y alguien, no sé quién, se ha creado otra cuenta en tuenti y se está haciendo pasar por mí.
Creo que es evidente que esa no soy yo, sólo teneís que fijaros en su manera de escribir, y en su ego.
Por favor, me gustaría que la denunciarais. / http://www.tuenti.com/#m=Profile&func=index&user_id=70499778 / Este es el link de su perfil. Os necesito.

Gracias.
Este es mi nuevo tuenti Olivia Petit Lisle

-Actualizaré en cuanto pueda (:

miércoles, 6 de octubre de 2010

Busco nuevo amor platónico.




-Me gustas.
-¿Qué?
-Me gustas mucho. Me gusta tu forma de sonreír, de andar, de hablar. Me gustan tus ojos, tus piernas, tus labios. Me gustan las cosas que dices, y las que escribes. Me gustas tú, enterita.


Oh dios mio... Nunca me habían dicho algo así, y menos una persona así. Creo que es la primera vez que me pongo tan colorada. Es más, creo que es la primera vez que me pongo roja de verdad.
-¿Y bien?- Y me miraba con esos ojos en los que me perdía, esos ojos que habían dejado de ser verdes... Esos ojos azules que en ocasiones eran grises, y que hoy me parecían más bonitos que nunca.
-Pues que tu ya sabes mi respuesta....
-Que estás con Sergio.
-Si - agaché la cabeza tímidamente y él me la levantó.
-Pero yo te quiero...más que Sergio.
-Bueno, eso tu no lo sabes...
-Créeme, lo sé. Y también sé que me quieres. Lo que no sé es porque le estamos dando tantas vueltas a lo evidente.
-¿Y que es lo evidente? - me eché a reír. Pero en el fondo tenía algo de razón.
-Pues eso, lo evidente. - él también se rió conmigo.

Y después de ese leve lapsus, continuamos con el trabajo de Griego. "Paris, hijo de Príamo, rey de Troya fue convocado a un juicio en el Olimpo. Y Hermes, mensajero de Zeus, le presentó a tres diosas para que él eligiera a una. Cada una le prometió algo si resultaba ser la elegida: Hera le prometió ser soberano del mundo, Atenea ser invencible en la guerra y Afrodita le prometió entregarle a Helena, la mujer más bella del mundo. Finalmente, el joven eligió a Afrodita que además se convirtió en su protectora, y las otras dos deidades juraron venganza. Lo que él no sabía era que esa decisión terminaría desencadenando la Guerra de Troya."
-Vaya i d i o t a, llevó a toda una ciudad magnífica a la guerra, y encima la perdieron. -me empecé a reír.
-Lo hizo por amor.
-Hablando de amor, ¿sabes que eres mi amor platónico? - Y era verdad, creo que lleva siendo mi amor platónico siempre.
-Pues si soy eso es porque tu quieres...
-¿Por qué? - se acercó a mí.
-Porque si te beso ahora, dejaré de ser platónico - dijo susurrando y un escalofrío recorrió mi cuerpo.
-Ya, pero tendría que buscarme otro amor platónico... y no es fácil -me acerqué más a él.
-Pues empieza a buscar. - y entonces me besó.

Maldita sea Oli, ¿qué estás haciendo?. Oh dios, menudo beso...
Y después de ese beso se me olvidó todo, se me olvidó el trabajo de Griego, se me olvidó Paris, se me olvidaron sus ojos y ni sabía quien era Sergio. Ahora tendría que buscarme otro amor platónico, y ya que estaba buscando... también tendría que buscar las palabras adecuadas para explicarle esto a Sergio.

Pero ese, había sido, es y será.. el mejor beso de mi vida.

lunes, 4 de octubre de 2010

G r a c i a s

Bueno, hoy vengo con dos premios y 2O8 seguidores bajo el brazo. Y lo único que se me ocurre decir es GRACIAS. Gracias a todos aquellos que me leen cada día y que hacen que yo continúe escribiendo.
Primer Premio.Muchísimas gracias a P. & a S. por este premio. Ambas escriben cosas geniales que me tienen super enganchada y me siento orgullosa de recibir un premio suyo. Gracias. (:

Estas son las normas del premio:
-Hacer una entrada con el premio.
-Compartir con 5 blogger, linkeando a los nominados.
-Comentar en sus blogs que han sido premiados y a la vez poner un link al blog de la persona que te otorgó el premio. (Por mi, no hace falta que lo pongáis)

Mis ganadores son:
-Caperucita con botas, que escribe una historia maravillosa y pequeños fragmentos que me hacen suspirar.
-El cajón de las mentiras, porque ya estoy acostumbrada a leerme sus entradas 2O veces, y me gusta hacerlo.
-En Abril y en París, un poco de todo y unas imágenes magníficas.
-Bad Reputation, no me canso de leer su blog, escuchar su música y admirar sus fotos.
-Alís, blog que descubrí hace poco y que me sorprendió bastante.

Segundo Premio

¡Muchas gracias A.Soñadora por concederme este premio! Creo que ya sabes que soy una gran seguidora tuya. (:

Normas del premio:
-Crea un post en tu blog, copia la imagen y las preguntas.
-No olvides mencionar quien te ha concedido el premio.
-Luego responde las preguntas y regala el premio a 1O blogs.

Preguntas:
1. ¿Por qué te creaste el blog?
Pues, quería contar muchas de las cosas que me ocurrían en mi vida cotidiana, y otras muchas que solo ocurrían en mi cabeza y en mi sueños.

2.¿Qué tipo de blogs sigues?
De todo tipo, pero me gustan mucho aquellos que cuentan historias reales... o casi reales.

3.¿Tienes alguna marca preferida de maquillaje?
Intento no maquillarme mucho, tengo poco que esconder la verdad.

4.¿Y de ropa?
¿Acaso importa la marca de ropa que lleves puesta? Creo que con ir vestido basta, ¿no?.

5.¿Tu producto de maquillaje imprescindible?
Máscara de pestañas, supongo.

6.¿Tu color favorito?
El verde y el azul marinero.

7.¿Tu perfume?
Lacasitos con lima limón y un poco de fresa.

8.¿La película que más te ha gustado?
No podría escoger solo una, Amelié, Romeo y Julieta, Gladiator, P.D: te quiero...

9.¿Qué países te gustaría conocer y por qué?
Buff, muchísimos, viajar es una de mis pasiones. Pero resaltaría sobre todo Londres y Roma, y creo que por su historia y sus monumentos.

1O.Esta pregunta háztela tú y respóndela: No podrías vivir sin...
el amor y la amistad.

Y este premio es para:
-Ebrios de tantas cosas
-El cuaderno
-Nymphiita
-La mala del cuento
-Babi
-Eucalipto
-Cuentos de lavanderías
-Sonrisas de elefante y lágrimas de cocodrilo
-El tarro de mermelada
-Tiramisú de limón
-Celia

Vuelvo a repetir, gracias por leerme cada día y por estos premios.

viernes, 1 de octubre de 2010

La carta


Y si, hace calor, mucha calor. A primeros de Octubre con pantalones cortos...pero en el fondo llueve, y creo que es por su culpa. Maldito estúpido. ¿Qué diantres querrá ahora? Llegué a mi casa hace dos días, y aunque suene algo...infantil (?) había una carta para mí.

"Querida Olivia:


Probablemente, estés preguntándote a que viene esta carta. Bien, te explico: Ya que no tengo el suficiente valor para decírtelo cara a cara, he pensado que este es el mejor modo de comunicarte lo siguiente.
Oli
, te echo de menos. Y sinceramente, después de todas las cosas que hemos pasado no quiero dejarte así como así.
He hecho muchas tonterías, y por culpa de ellas te he perdido. Pero nunca olvidaré nuestro primer beso, ni el último. Aquel día en la piscina, o cuándo comenzamos a jugar. Y lo único que te pido es que no me dejes así, quiero seguir jugando, quiero seguir queriéndote.

Por eso mismo esta tarde me tiraré desde el edificio más alto que hay por aquí. Si vuelo, significará que me amas.


Tus gafas siguen en mi casa esperando un reto.
Te quiero, te quise y te querré.

Sergio.
"

¿La carta? La rompí en mil pedazos. Uno por cada cacho de mi corazón. El corazón que está así por su culpa.
Luego, volví a juntar todos los cachitos y la tengo pegada con celo en mi armario. Maldito Sergio, ¿por qué siempre se sale con la suya? Sinceramente, no tengo ni idea.

Lo que si que sé es que esa tarde fui al edificio más alto de por aquí, y allí estaba él.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Amoresdeinvierno.


Y es que puede que resulte precipitado. Puede que no haya pasado el tiempo suficiente. Y también puede que no haya olvidado a Sergio. Pero alguien dijo una vez "un clavo saca otro clavo", ese alguien se equivocaba. Un clavo no saca otro clavo. Un clavo mete más adentro el clavo que ya estaba.

Y entonces me di cuenta, me di cuenta de que no hacía falta que sacara ese clavo. Porque nunca había estado ahí. Porque me había pasado el verano detrás del chico de los ojos verdes y la sonrisa bonita, mientras él simplemente jugaba conmigo. Y sinceramente, yo también jugaba con él. Porque nunca llegué a quererle, bueno, puede que sí. Puede que en algún momento de este absurdo juego llegara a quererle. Pero ya no le quería, y no quería volver a quererle. Es más, le odiaba.

Así que esta mañana Sergio se encontró las gafas de sol en su portal, con una pequeña nota: "Se acabó". Y es que era verdad, se había acabado para siempre.


Siempre han hablando de los amores de verano. Pero yo soy más de los amores de invierno. Soy más de los cafés a las tantas de la noche, de taparnos con mantas polares y de acurrucarnos el uno junto al otro. Me gusta el olor a pelo mojado, y tocar sus prendas chorreando cuándo viene a verme en una tarde de lluvia. Adoro sus manos frías, ¡que digo frías! ¡congeladas! , y sus ojos cálidos, con los que me da calor al solo dirigirme una mirada. Me encanta el rastro que va dejando con sus botas catiuscas negras, y el ñikiñiki que se oye cuándo éstas se resbalan por el parquet. Y amo el olor que deja en mi paraguas rojo cada vez que se lo lleva prestado.

En realidad siempre he sido de los amores de invierno, porque me gusta ir al contrario, y ya que todas mis amigas han encontrado al chico de sus sueños en verano, yo encontraré al mío en invierno.

-Y por eso mismo, en diez minutos tengo que estar en el portal de mi casa, esperando al chico del paraguas rojo.

viernes, 3 de septiembre de 2010

Un día feliz


Y en medio de un parque él apareció tras ella y tapándola los ojos con las manos la susurró: "Te quiero, y como te quiero, me quedo".
Sara saltaba y saltaba de alegría, lloraba, le abrazaba, le besaba, le tiraba del pelo, le hacia caricias y le miraba una y otra vez como si aún no se lo creyera.
Ana y yo nos abalanzamos sobre Max gritando su nombre y Chema simplemente se peleaba cariñosamente con él.

Ayer fue un día feliz. Fuimos a una pequeña taberna de un amigo a celebrarlo. Y tras unas cuántas cañas, Sara miró a los ojos a Max:
-Pero... te quedas de verdad.
-Como comprenderás, de mentira no me quedo... ¿cómo se queda de mentira? - todos empezamos a reírnos y Sara abrazó a Max.
-Es que aún no me lo creo...-se hacían carantoñas y ella le susurraba en el oído- te quiero, te quiero..

Al parecer a Ana y Chema les dio envidia, y siguieron los pasos de Sara y Max. Y yo allí, mirando, echándole de menos, pensando en su sonrisa, en sus ojos, y en sus labios...sus labios, que ya no eran mios, que estaban ocupados por otra. Llevo un mes si saber nada de él, sin verle por la calle, sin encontrármelo por ninguna parte. Chema ya no le habla y nadie sabe dónde está, pero bueno, creo que las cosas hay que superarlas.
-¡Oh! ¡Que bonito! Siento interrumpiros, pero aquí sigue Olivia mirando el espectáculo. -empecé a aplaudir irónicamente.
-Perdona perdona, si nosotros ya nos vamos - Sara y Max se levantaron riéndose - Tenemos una cita con un viejo sillón naranja...

Max y Sara se fueron agarrados de la mano, y echándose miradas de complicidad. Y allí me quedé con Ana y Chema que dejaron su cariño a un lado para comenzar contar chistes.


-Siento haber tardado tanto en actualizar, intentaré hacerlo con más frecuencia.
-¡Ah! y la historia de Daniel e Irene, ha sido difundida por ahí sin mi consentimiento, gracias por vuestro apoyo en esos momentos. (:

martes, 24 de agosto de 2010

Daniel e Irene


-Irene se asomó por la ventana como si le fuera la vida en ello, y me hizo señales con las manos de que me esperase y no dijera nada si alguien contestaba al portero automático. Me aparté unos centímetros del portal y de pronto sonó una grave y profunda voz "¿Quién es? ¿Qué coño quieres a estas horas? ¿Oiga?". Mi corazón estaba tan encogido que apenas le bombeaba sangre a mi cerebro y entré en un estado como sumergido, en un mundo paralelo sin escapatoria. Irene se volvió a asomar por la ventana y me hizo un gesto invitándome a entrar a su casa. Unos segundos después, la puerta se abrió, corrí por las escaleras hasta plantarme delante de su puerta.

-No me lo podía creer, se había atrevido a llamar. Y creo que no, no era capaz de dejarle allí abajo. Salí al balcón corriendo y después de decirle que no dijera ni una palabra al portero automático, le abrí la puerta. Y allí estaba, plantado delante de mí, calado hasta los huesos. Calado de amor. Mis padres estaban en una habitación en el piso de arriba y creo que no se daría cuenta de nada. O eso esperaba. Le invité a pasar a mi habitación y tan solo le dije una cosa. "Te echaba de menos". Me acerqué a él, y le besé en los labios. Le tenía tantas ganas...

-Apreté su cintura contra la mía, ella estaba temblando, quizás sería del frío que desprendían mis prendas mojadas, quizás estuviera nerviosa porque sus padres podían bajar en cualquier momento y ver que un " desconocido " andaba en la habitación de su hija a las tantas de la madrugada, quizás era la impresión del momento... Acaricié su bello rostro, un rostro gélido y suave, tan suave que ensumió los poros de mi piel en un verdadero sueño. "Siento haberme presentado a estas horas..., no podía esperar más, tenía que verte, necesitaba verte. Lo siento." Me besó en los labios, me volvió a besar, me besó y le besé, de repente separó los labios de los míos, y su mirada se perdió en mi camiseta, algo estaba pensando pero, ¿el qué?

-Y es que quería que el tiempo se parase. Quería no pensar en aquello. Me miraba con esos ojos marrones tan bonitos que él tiene, y me preguntaba con la mirada qué era lo que pasaba. Y yo simplemente le sonreí, le sonreí como tonta y volví a acercarme a él. Le abracé y pensé mil veces si decírselo o no. No, no podría contárselo, ahora no, sería demasiado triste y esta noche quería que fuera nuestra. Así que le acaricié las mejillas y volví a besarle. Algún día tendría que contarle que en 2 meses me mudaba a otra ciudad, pero hoy no sería ese día.

-Sabía que algo le preocupaba, conocía esa mirada de complicidad pero a la vez de tristeza, no se porqué actué como actué, porque siempre que se ponía así hablábamos de lo que ocurría, pero esta vez no, esta vez necesitaba sentirle, y necesitaba demostrarle el porqué estaba a esas horas de la madrugada plantado allí en su habitación. Desabrochó los botones de mi camisa, una camisa blanca, pero que ahora era más bien color carne, ya que empapada se agazapaba contra mi torso y la volvía practicamente transparente. Me quitó la camisa, y en ese momento empezaron a brotar a borbotones gotas de sudor desde mi frente y mis hombros, estaba nervioso, nunca me había pasado algo así con ella, ni con ella ni con ninguna persona. Era normal pensé, pero eso hacía que me pusiera más nervioso aún. Ella notó que estaba algo inquieto, se acercó y me susurró al oído "tranquilo".

-Le notaba nervioso, era la primera vez que hacíamos algo así y él estaba muy nervioso, pero creo que no tanto como yo. Me temblaban las manos y tardé una eternidad en desabrocharle los botones de la camisa. No se exactamente por qué, le dije que se tranquilizase, cuándo en realidad la que tenía miedo era yo. ¿Y si no estaba totalmente preparada? ¿y si no le gustaba? ¿y si no me quería lo suficiente?. Llevo demasiado tiempo pensando en esas preguntas, y llegado el momento, lo único que hice fue dejar la mente en blanco y pensar en él. Él y su sonrisa perfecta, él y sus ojos marrones, él y su pecho perfecto, él y sus palabras, sus susurros, sus te quieros. Había pasado mucho tiempo desde la primera vez que nos vimos. Y en todo ese tiempo lo único que yo había echo era quererle, quererle mucho. Así que estaba más que preparada.
Comencé a acariciarle y a besarle. Le dije al odio que le quería, una vez más. Y le quité la camisa.